Peligro: los 30 asoman

Llevaba bastante sin escribir. Tampoco es que no haya tenido tiempo, es simplemente que a veces, si te ganas la vida escribiendo, cuando tienes algo de descanso también te apetece dejar de escribir una temporada. En este breve lapso (unos 15 días, si no me equivoco) he tenido mis primeras navidades en casa, con todo lo que ello supone, mi primer fin de año con Laura, los Reyes... y mi cumpleaños, que fue ayer. Los cumpleaños, habitualmente, son fechas que deprimen. Al menos a mi. Te sientes un poco como un catalizador del Universo entero, casi cuaquier cosa que acontece pasa a través tuyo. Todo te lo acabas por relacionar, todo te lo echas encima. Además, echas en falta llamadas de algunos amigos que dejaste en el tintero, algún detalle en concreto... Aunque, como ya he dicho otras veces, lo que peor me sienta de mi cumpleaños es ver cómo la vida te va llevando por donde ella quiere sin apenas consultarte. Un mal chofer, sin duda. Luego, por otra parte, y bien es cierto, tengo pocos motivos para no ser feliz. Supongo que el simple hecho de tener perspectivas sobre lo que sea debería empujarte hacia un estadio superior, y así voy a tratar que sea. 28 años... no está mal. Veremos.
Por cierto, grandes regalos estos días. Entre ellos, el catálogo de la Agencia Magnum. Una pasada.
2 comentarios
Albus -
Marta In Wonderland -
Felices 28 por cierto