
Joder, qué calor. Notar cómo resbala una gota de sudor mientras escribes algo es casi catárquico. Ganarás el pan con el sudor de tu frente, decían
Hoy me he parado a pensar en una entrevista que hice este año a un tipo auténtico. Un naturalista soriano que había descubierto que la mejor manera de ganarse la vida había sido a través del campo. Nació en un pequeño pueblo castellano, le hicieron pastor y él, tras pasar de manera esquiva y poco aferrada por diferentes empleos en diferentes ciudades entendió que la vocación se forja a base de ratos que uno considera decentes mientras otras personas, en las mismas circunstancias, podrían morir de aburrimiento o de agotamiento. O simplemente, no podrían hacerles frente, sin más. En la entrevista hubo una frase que me pareció sublime, de alguien que mientras te mira a los ojos sabe que te va a transmitir algo, un pequeño legado, un presente. Sin falsa modestia ni pretensiones de grandeza tampoco. Sólo una frase útil para momentos delicados. Nos pasamos la vida recogiendo cosas y luchando por no perderlas. A veces también cagándola para perderlas sin remedio. Estudios, la forja de un carácter, un trabajo, relaciones sociales, relaciones sentimentales, conflictos, odios, alegrías, cafeteras, sábanas, toallas, zapatos para ir al baile de fin de curso. Trajes para las entrevistas de trabajo, vales por una hora de gimnasio que nunca usas. Rescoldos de pan duro que se almacenan en la bolsa que cuelgas en el picaporte de la cocina. Frases bonitas, frases horribles que te suben el ánimo, trabajos bien hechos, ascensos, condecoraciones. Despidos improcedentes, EREs, compañeros. Canciones, libros que compras para que reposen en la estantería que quieres que todos vean. Fotos. Orgasmos. Lagrimeos fáciles, quejidos. Quejas con fundamento ante situaciones cotidianas. Periódicos viejos en los que sale tu foto. La persona que entrevisté, por cierto junto a un buen amigo, me dijo: Nos pasamos la vida buscando aparejos para ser libres
¿Hay algo más libre que un pájaro, que no tiene que hacerse la cama todos los días?. Supongo que el hecho de que el entrevistado, un amigo de mi familia, muriera unos días después de hacerle la entrevista le confieren a sus palabras un peso específico. Supongo que en el trasfondo de todo, no sólo de esto, sino de prácticamente la totalidad de las cosas que nos suceden, está el saber ponderar los acontecimientos. La trascendencia es tremendamente relativa, ¿no os parece?
3 comentarios
Merzzedes -
Seguramente si alguien me preguntara (ya sé que nadie lo ha hecho) diría que los seres más auténticos son aquellos que se reinventan a sí mismos todos los días de su vida, y que hazzen de ello un teatro, como Fellini que bebió de personajes cirzzenses desde su infanzzia a su muerte y su barroco entierro; como Welles, enorme y teatral por fuera y por dentro; como Leone, que jugó a las pistolas anclado en el Trastevere romano hasta el día en que su corazzón de niño se infartó mientras veía Quiero vivir.
Lo auténtico, el fraude, la verdazz, la mentira
Un dos, tres, al escondite inglés.
El Acero del Partido -
Albus -