No quiero quedar de intelectual...

Por cierto, la canción que más me gustó de los aragoneses fue esta:
La mujer portuguesa me absorbe con su paja,
al entrar en su vientre le ofrezco mi cabeza.
Al peluquero del cielo,
al sombrerero del cielo,
al camello del cielo.
La mujer portuguesa quiere tener bahía,
ella quiere bañarme y que mi piel caiga a tiras.
Un telescopio poned, en su cabeza a rosca poned,
para ver lo que no hay que ver, para ver lo que nadie vio.
Un telescopio poned, en su cabeza a rosca poned,
para ver lo que no hay que ver, para ver lo que nadie vio.
La mujer portuguesa en el tren de lavado,
en su carroza de fresa hay tres invitados.
Uno es el hombre galleta,
otro es la reina mofeta,
otro ella misma muy vieja.
La mujer portuguesa y su bigote de gato
hacen cosquillas a un mono que viste trajes muy caros.
Un telescopio poned, en su cabeza a rosca poned,
para ver lo que no hay que ver, para ver lo que nadie vio.
Un telescopio poned, en su cabeza a rosca poned,
para ver lo que no hay que ver, para ver lo que nadie vio.
Un telescopio poned, en su cabeza a rosca poned,
para ver lo que no hay que ver, para ver lo que nadie vio.
Un telescopio poned, en su cabeza a rosca poned,
para ver lo que no hay que ver, para ver lo que nadie vio.
1 comentario
El Acero del Partido -
Oh cienpiés, hazme un sitio entre tus pies,
te cuidaré y te pondré un zapato en cada pie.
Oh cienpiés, anillo a anillo un carrusel.
Soy siamés unido a ti como si fuera una pulga feliz.
Ya no hay nada que celebrar.
ya no hay nada que celebrar.
Oh jabón, si pudiera viajar contigo
por la piel de quien sé que no me puede ni ver.
Ya no hay nada que celebrar.
Ya no hay nada que celebrar.
Oh jabón, en cada poro donde te paras a descansar,
a perfumar, donde mis manos nunca llegarán.