
Si tuviera que recoger hoy, aquí, sobre la pantalla algunos momentos que recuerdo con especial agrado, no podría evitar casualidades temporales, en primer lugar. Hace siete años pasé mi primera noche con Laura. Nunca la pedí salir. Ni entonces, ni más adelante. Ahora vivimos juntos. Supongo que esa noche está en el ranking de momentos felices por motivos evidentes: siete años y el futuro es bastante, creo yo. Aquella noche en cuestión vimos a Loquillo y a Antonio Vega en la Plaza del Dos de Mayo. No fueron grandes conciertos, pero los guardo en la memoria como si lo hubieran sido. La memoria tiene esas cosas. Es la culpable de los engaños más dulces. Supongo que por eso sigo viendo a Antonio Vega mejor de lo que dicen las imágenes.
3 comentarios
Marta -
En realidad, Carroll para mi está un poco sobrevalorado, pero hay algo de oscuro en la historia de Alicia que me atrajo, y un buen día le dio nombre a mi pequeño blog.
Por cierto, muy bonito que os conocierais en un concierto de Loquillo y Antonio Vega y que ese hecho modifique tus recuerdos y te evoque siempre esa noche. La memoria es algo muy extraño, demasiado personal, y estaba pensando en escribir sobre ello el próximo post. Pero te me adelantaste!!
Besos!!
Albus -
Espero que estés mejor.
Frank Einstein -
Yo creo que ves a Antonio Vega mejor de lo que dicen las imágenes... porque peor es dífícil verle, la verdad...