Crazy little thing called faith

El caso es la verdadera diferencia, como casi siempre,la pone esa preciosa palabra 'muevemontañas' que se llama fe. Para mi JPII fue un tipo curioso. Hijo de un militar, ex trabajador de una fábrica, ex actor en Polonia, donde empezó actuando sobre libretos de un casi compatriota como Chejov, estudiante en la clandestinidad cuando Hitler invade Cracovia y un tipo lúcido en su manera de pensar. El evangelio de los pobres era su obsesión, y hermanar las tierras otra. Un verdadero filántropo, un humanista necesario en los días de la Guerra Fría, en los que cuando no se enfocaba a Los Ángeles con un tupa de misiles desde Cuba, se le ponía a Moscú una sonda espía en el café de Kruchev. Los días en los que yo nací y crecí. Una mezcla de Naranjito y Ronald Reagan. Pero me desvío del tema, como casi siempre. El caso es que la fe es lo que hace que unos le vean de una manera y otros de otra. Un gran hombre, casi siempre y para casi todos (me gustaría saber lo que piensan el colectivo homosexual de todo esto, que parece que no es demasiado compatible lo uno con lo otro..) con buenos propósitos y regado por una serie de grandes hechos que marcarán su figura y le harán eterno. Y de veras que entiendo que los católicos se enerven en cierta manera porque los no creyentes opinemos acerca de las cosas de casa ajena. Pero que no se olviden de una cosa. Ser creyente según su idiosincrasia no es una decisión. Es un regalo, un don. Respeto a los plebeyos, no caigamos en los mismos males que ellos.
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