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unlugardondearder

El cine

El cine

Siempre me gustó el sabor del cine. Su estética. Sus pequeños ritos catárquicos que te permitían ausentarte de lo que había fuera de la sala durante un par de horas. Sus pequeños ruidos, las linternas que se encienden para acomodar a los que llegan tarde (mi caso, en tal vez demasiadas ocasiones)... Las butacas fueron cambiando desde aquellas sillas del recinto de verano de Gandía donde mis tías solían llevarme, hasta convertirse en sillones con aparejos para dejar hasta el casco de la moto, donde si la película no cumple las espectativas, puedes echar un sueño placentero. La música de las promos, el ruido del proyector empezando a funcionar, la luz que permite que veas las motas de polvo que giran revoltosas por la sala... Son ritos maravillosos de los que disfrutas más en el recuerdo, en el sabor al paladear lo que has pasado. En el momento en el que las luces se apagan del todo, para mi, no hay palomitas, acomodadores o cabezas delante. Sólo hay magia, aunque pueda sonar a cursi.

En los últimos años han desaparecido los cines que solía visitar cuando era pequeño. Casi se han difuminado hasta sus nombres, y los carteles se han transformado en enormes construcciones con viviendas para solteros de nueva generación. Los cines de barrio desaparecen, aunque no seré yo el que se queje por el avance. A aquellos que prefieren el sabor de lo añejo, les comprendo. Pero sigo pensando que las nuevas salas tienen muchas ventajas y mejores condiciones para disfrutar de las películas, aunque últimamente estoy descubriendo un enorme e inexplorado mundo en el DVD. Buenas ediciones, versiones originales impagables de clásicos que no puedes ver en la gran pantalla y la oportunidad de revisar algunas cosas que antaño no te terminaron de convencer. Una que siempre me convenció fue El hombre tranquilo, el ocaso luminoso del más grande director de todos los tiempos: John Ford. La vuelta a sus orígenes, la recreación portentosa de cómo un hombre baja del ring y sigue combatiendo contra los mismos fantasmas que le acosaban antes. Y además, Maureen O'Hara está tan guapa como el cielo irlandés. Y ya que estáis, no dudéis en haceros con La diligencia y Centauros del desierto, que andan en las series medias de todos los hipermercados de España... y da pena que se agoten antes los DVD's de Transformers que estos............

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5 comentarios

Sergio -

Merzzedes, estoy por subir cada comentario tuyo al blog... Son jodidamente precisos y bien pensados, al margen de estar bien escritos. Gracias por leerme.
Y Neddle, bienvenida y mil gracias por leerme... Nueva York encoge el vientre, porque parece que siempre estuviste allí. Besos!

Needle in the hay. -

Te encontré buscando Nueva York :D
Un buen sitio para quedarse, si no se pueden coger aviones.
Seguiré atenta.
Saludos desde Galicia.

Merzzedes (con dos zzetas) -

"Si tuviera que escoger un lugar donde arder, sin duda, lo haría en el infierno; si alguien me preguntara qué es el paraíso, diría que Innisfree; si fuera un beso, sería el de Thorton a Mary Kate en Blancamañana"

- ¿y dónde ves tú la poesía en esa peli?

Fue una pregunta una de estas madrugadas. Contesté, al parezzer, con una vozz monótona: en la fina lluvia de Irlanda, en el beso apasionado bajo la lluvia, en una carrera de caballos por la playa, en las rosas de Blancamañana, en las canzziones de la taberna, en una cama destrozzada, en él cuando se enamora de ella mientras la encuentra en un prado.

- Ah!!, visto así, igual tienes razzón.

La razzón y las emozziones, una buena combinazzión cuando se habla de zzine.

Possdata: Pues si que tiene grazzia, lo hablaba esta tarde en un lugar mágico, aquí arriba, en el monte de Abantos; el zzine de verano, una niña salvaje y muchos escupitajos de moras. De esa manera tan curiosa empezzó mi amor por el zzine.

Marta in wonderland -

En mi pueblo (extrarradio de Barcelona) está el último cine privado que queda en toda Cataluña. Se llama cine "Capri", y es una de esas salas antiguas, con techos altos, platea y anfiteatro, donde te venden palomitas y gominolas de bolsa y la entrada cuesta 1/4 parte de lo que cuesta en un multicines. Siempre que puedo me escapo sola a vivir dentro de alguna pelicula.
Gracias por la felicitación, tienes razon con respecto a sentirse uno solo, pero el dia de mi cumpleaños me vuelvo tan catastrofista que no soy capaz de ver lo mas obvio...
Gracias, fuiste el primero en felicitarme, por cierto.

Marcos -

Cojonuda la intro del texto tío. Un abrazo.
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