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La intransigencia de la muerte

La intransigencia de la muerte Me resulta curioso cómo se ha desarrollado este mes de septiembre. Han fallecido Francisco Umbral, peridista y escritor, Antonio Puerta, futbolista, José Luis de Villalonga, vividor (cómo me gusta esa profesión), Emma Penella, estanquera de Vallecas y actriz. De momento. La muerte es un acontecimiento curioso a la par que desgarrador. Decía Umbral que no tenía miedo alguno a morir. Que los que tenían que temerlo eran los que se quedaban, que el muerto ni se entera... Y creo que tenía razón. No me gustaba en absoluto como escritor (sólo he leído Mortal y rosa, bien es cierto, así como sus columnas), pero me parecía un hombre lúcido y bien armado. La inteligencia es un arma cargada para el que sabe utilizarla y un saco de piedras pesado para el que no. En cualquier caso, Umbral vivió, triunfó, destacó y tuvo tiempo bastante como para disfrutarlo. José Luis de Villalonga... qué decir. Si Umbral supo burlarse del mundo entero a través de sus palabras, este otro se burló hasta de la propia retórica. Un vividor, un canalla voraz de historias con la suerte de poder permitírselo. Amigo de Fellini, de Sofía Loren, de Audrey Hepburn... Una vida realmente condimentada con aspectos que despiertan la envidia del más común de los mortales. Antonio Puerta murió con 22 años. La imagen del chaval cayendo desplomado al lado de la portería de Palop es estremecedora. Dos días después no podía aguantar más y dejó de vivir. Porque ahí está la diferencia, donde esta vez la muerte ha sido una gran hija de puta. Villalonga, Umbral, Penella... lo habían vivido todo. Habían hecho de su capa un sayo y habían pasado por todos los estadios de la vida. Por todos aquellos que habían elegido. Este chaval ha dejado de vivir, no se ha muerto. Le quedaba demasiado por hacer. No le ha dado tiempo a darse cuenta de que estaba vivo. De todas maneras, me joden este maniqueismo y las falsas emociones en los medios de comunicación cuando muere alguien que tal vez no debería haber muerto. Es jodido pensar que te puede alcanzar a ti en cualquier momento y que te puedes quedar seco por comer carne de vaca, inhalar humo, o beber de más un fin de semana. Es jodido también ver cómo un niño de 22 años deja a su mujer embarazada y se marcha sin despedirse. Pero las cosas como son. Mueren cientos cada día. Más o menos relevantes que un futbolista. Con más o menos cosas que aportar. Y la muerte llega y nos mete a todos en el mismo saco, nos enseña el verdadero sentido de la democracia, consigue que los que quedan se planteen asuntos que en otro momento no hubieran pasado por la cabeza de nadie. El día a día te envuelve en su capa de acolchado malestar y te quejas porque tienes que madrugar, trabajar, lavar, planchar, fregar. Te quejas por lo injusto de tu situación laboral, por la mierda de envoltorio que rodea tu vida. Y un día te mueres. Y te das cuenta de que dejaste muchas cosas en las que pensar, por las que luchar, en las que creer. Es una frase gastada, pero lo que decía Lennon (la vida es lo que te pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes) es tremendamente reveladora. Los periódicos y las teles suben sus audiencias porque dejaste un bonito cadáver. Los que te rodearon piensan en voz alta y nunca se oye una voz que dice 'era un poco gilipollas', porque el decoro y la muerte son novios que casi siempre van de la mano. Y todo rodeado de ese sentimiento somero y poco profundo que dura un par de días antes de que todo vuelva a la rutina anterior, se acabaron las lágrimas, se terminaron los lamentos y el recuerdo se queda para la viuda y su hijo. Es curioso que todo el mundo se arremoline en torno al cadáver de un jugador de fútbol o de un escritor polémico. Le miran a los ojos y se acuerdan de lo bueno que era, o de todo lo que había hecho, o de lo que le quedaba por hacer. La verdad es otra. La muerte es una verdad de la vida, y nos pone a todos juntos. Trabajemos en lo anterior, en la vida. Eso es lo que hay por delante...

Siento si me he puesto un poco... tétrico... pero realmente me acojonan los sentimientos a flor de piel en este tipo de despedidas a la española. Descansen en paz los fallecidos. Vivamos los vivos.

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3 comentarios

Sergio -

Hombre, sé que me ha quedado algo tétrico, pero... no sé... Acabo de terminar de escuchar una entrevista a Umbral y realmente era listo el tío.

lauri -

Vi LA llonga, no Villalonga!!! –¡el de 'yo siempre lo digo bien'– por lo demás... joe, me voy a llorar a mi casa. Es lo que hablábamos el otro día; si muere alguien mayor nos apena, pero no deja de ser el ciclo lógico de la vida. Pero cuando se muere alguien tan joven, alguien que todavía no ha vivido, nos recuerda que por desgracia –y aunque nos aferremos en creerlo así– en la muerte la lógica no existe. Todos estamos expuestos y en cualquier momento.
Ufffff, que mal. A llorar otro ratito.

Lord Voldemort -

Madre mía! que bajón leer esto... hermano! que te pasa!!! eso si, muy profundo...
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