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Scorsese e Infiltrados

Scorsese e Infiltrados Leía el otro día el post de Pedro sobre Infiltrados, la última película de Martin Scorsese, uno de mis directores fetiche que más horas me ha tenido delante de la pantalla por culpa de maravillas como Taxi Driver, Toro Salvaje, El color del dinero, Uno de los nuestros, Casino o Gangs of New York. Cuando leí el comentario de Pedro aún no había ido al cine a verla y hasta ahora no me había dado tiempo a contar nada sobre ella. Y hay mucho que contar. En primer lugar, rescatar a Leonardo Di Caprio del lugar donde le puso Titanic. Parece que los ’Niños guapos’ del cine norteamericano no tienen más remedio que empezar haciendo papeles lamentables de galanzuchos con miradas penetrantes para luego seguir con su vida y poder elegir guiones. Algunos fracasan irremediablemente. Otros, los que tienen talento, destacan. Odié a di Caprio en Romeo y Julieta, en Titanic o en La Playa, pero ya había hecho papeles interesantes como en Diario de un Rebelde o en A quién ama Gilbert Grape? Su inclusión en Celebrity, una de las películas que menos me gustan de Woody Allen, le convenció de que podía ser bueno, y después de ella se puso bajo la falda protectora del capo italiano, que le dio tres papeles cojonudos: el protagonista de Gangs o New York, al lado de uno de los mejores actores de la historia (Daniel Day Lewis), el protagonista de The aviator (le dieron un Globo de oro) y un papel coral compartido en la película que nos ocupa. En Infiltrados da brillo a un guión bastante bueno. Además ahora es bastante más feo que antes. Y eso me mola. Segundo. No me mola Matt Damon. Me parece un actor mediocre con una sonrisa absurda que es incapaz de contener. Desconozco si lleva pequeñas enanas en los bolsillos que se la van chupando mientras camina, pero no me mola la gente que se ríe contínuamente. Desconfío de ellos. Y más en una película de Scorsese. Matt, tío. ¿Viste al puto Travis Blicket riéndose en alguna escena de Taxi Driver? Ni de coña. Tercero. He leído varias críticas que ponen por las nubes la actuación de Jack Nicholson. Reniego de ellas. Nicholson me parece un actor en una cuesta abajo que no ha sabido asimilar. Ya no actúa. No me convence con su papel de ganster pasado de vueltas cocainómano y putero. Para nada. Demasiado fácil. No consigo reconocer al actor del Cuco, de Chinatown o del Honor de los Prizzi. Tiene cerca de 70 años y mientras que otros grandes supieron dar lo mejor de sí mismos en esta etapa de sus vidas, a Nicholson le ofrecen el papel con el que cualquier otro actor olvidado hubiera vuelto a la cima y lo desperdicia. Pena. Cuarto. Siempre me ha flipado el trabajo que Scorsese hace con los actores de reparto. Martin Sheen, Mark Walhberg o Alec Waldwin hacen que la película brille más.
Y quinto. Infiltrados merece la pena a pesar de que falta Nueva York (está rodada en NY, pero la acción se desarrolla en Boston), Robert de Niro (qué gran papel habría hecho como jefe de policía) y Joe Pesci (esta vez la familia mafiosa es irlandesa, no italiana) y sobre un disparo al final de la cinta. Por supuesto, no os contaré el final. Soy de los que joden películas. Pero sólo las malas.
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